
“Internet desperdicia clientes: La Red está en España llena de compradores potenciales pero falta oferta”.
Este es el titular que esta mañana me ha hecho pararme a leer con (mucha) atención un artículo muy interesante en la versión digital de El País.
Es lógico que a veces nos cuestionemos hasta que punto nuestro mercado está saturado, cuál es exactamente nuestro público objetivo y cuales son las necesidades de nuestros posibles clientes. Pero no siempre sabemos donde buscar, ni como llegar a ellos y a sus necesidades.
Según este artículo, firmado por Cristina Castro, la mayoría de empresas dedicadas al mundo web no son eficientes en la búsqueda de clientes potenciales, y la Red, lamentablemente,
“se está convirtiendo en una enorme oportunidad desperdiciada”.
Hay un dato revelador:
“Sólo el 6% de las medianas y el 1,5% de las pequeñas empresas tienen sus productos disponibles a través de Internet, según los datos de la Asociación Española de Comercio Electrónico y Márketing Relacional (Aecem).”
Teniendo en cuenta que cada vez es mayor el número de personas que recurren a Internet para adquirir productos, entradas para conciertos, billetes de avión, y un largo etc, es fácil llegar a la conclusión de que la gente está esperando a que la Red se convierta en su gran proveedor, dado que es una manera mucho más rápida y cómoda para comprar.
Me gustaría destacar un comentario plasmado en el artículo, proveniente del presidente de Aecem:
“muchas empresas pequeñas no tienen conciencia de las oportunidades que hay detrás de la Red. Le encargan al primo, que es aficionado, la creación de la web”
De esta manera, se están desaprovechando todas las posibilidades que tiene el hecho de colocar su empresa en el escaparate más grande del mundo. Es importante que las empresas que nos dedicamos a las páginas web ayudemos a nuestros clientes a comprender cuales son los beneficios que les aporta tener una página web, así como plantearles la posibilidad de ir más allá, y dar una utilidad más a la misma, a parte de la de ser una “carta de presentación”. Pasar del “Este soy yo, y esto es lo que ofrezco” al “Este soy yo, esto es lo que ofrezco, y ahora mismo lo puedes adquirir de una manera fácil y rápida“.
Para ello, a parte del apoyo de los profesionales del mundo web, es necesario que las pymes, el sector que menos invierte en comercio electrónico, se sientan respaldadas y no les de miedo invertir en ello. En un momento como el que estamos viviendo, en el que la economía pasa por graves problemas, la gente necesita una inyección de confianza para volver a sentirse cómoda en el mercado.
Con el esfuerzo de todos, usuarios, empresarios y entidades públicas, podemos conseguir que el comercio electrónico participe de forma activa en la actividad de las empresas, y pase a ser una herramienta útil y eficaz para hacer llegar sus productos al público.
Que no se quede solo en una gran posibilidad y se convierta pronto en una realidad.
¡Muy recomendable leer el artículo completo!